1.- Introducción. Niveles de percepción biogeográficos.
Para realizar una planificación racional del uso de la vegetación como recurso natural se debe realizar un relevamiento previo de la misma. El ingeniero agrónomo debe saber como son y como funcionan las comunidades a fin de tomar decisiones acerca de la forma de manejarlas. Debe poder reconocerlas, delimitarlas y describirlas.
Comprender una comunidad vegetal y manejarla adecuadamente, ya sea para pastoreo, corte, recreación, refugio y conservación de especies, etc. son cuestiones que giran, por lo general, alrededor de un número reducido de preguntas que nos podemos formular: ¿qué hay?, ¿cuánto hay?, ¿cómo se distribuye? ¿qué clase de cambios se están produciendo? El estudio de la comunidad vegetal persigue como objetivos responder a estas preguntas.
Para el estudio de la vegetación de un área pueden considerarse distintos niveles biogeográficos, con sus correspondientes escalas de representación. Para facilitar su comprensión, es útil tener en cuenta ciertos conceptos de Gilbert Long (1968) sobre el análisis de la relación entre la vegetación y las condiciones generales del medio así como sobre la expresión cartográfica de los resultados. Long propone la consideración de los llamados “niveles de percepción”, organizados según una pirámide. Cada arista de la misma corresponde a un tipo de unidad biogeográfica o sea, de relación entre la vegetación y las variables ecológicas (Fig. 1).
Primer nivel de percepción: corresponde a la visión que se tendrá desde un satélite orbital. Sólo será posible detectar las masas continentales y marinas, los desiertos, las selvas extensas y las grandes cadenas montañosas y será posible inferir algunas relaciones entre la vegetación y el medio, tanto terrestre como marino. Las variables ecológicas preponderantes, a esta escala, serán la ubicación geográfica de las zonas, las posiciones relativas de los continentes y mares, desiertos y selvas, llanuras y montañas. La escala de representación cartográfica es muy pequeña, entre 1:1.000.000 y 1: 5.000.000 (imágenes satelitales).
Segundo nivel de percepción: a la altura de vuelo de un avión (10.000 m s.n.m.) los hechos que pueden observarse son de otra naturaleza. Las diferencias observadas están generalmente relacionadas con la disposición general (diseño) de las grandes zonas de utilización actual del suelo, que pueden clasificarse en tres categorías: forestal, pastoril o ganadero y agrícola o cultivado. Son testimonio de la influencia del hombre en la mayor parte de la corteza terrestre. Las variables ecológicas son los rasgos dominantes del relieve general y del macroclima. Ej.: la zona maicera argentina, el “corn belt” norteamericano o la medialuna de las tierras fértiles en Medio Oriente (terminología reveladora de los hechos generales que se describen). Cartográficamente, a este nivel, le corresponde una escala pequeña: 1: 500.000.
Tercer nivel de percepción: si la altura de observación es la correspondiente a un avión que vuela entre 1.000 y 3.000 m, la percepción de los caracteres de la vegetación y el medio se puede precisar mas en detalle, pero el campo general de observación se restringe: no se percibe mas la región montañosa y la llana, sino una parte de una o de la otra. La vegetación aparece definida a nivel tipo de vegetación. La estructura de la vegetación es el rango visible predominante: leñosas, altas, bajas, herbáceas, suculentas, etc. En este nivel aún no se hace mención de la flora. No obstante, el conocedor es capaz de reconocer las especies dominantes, tal como lo hacen la mayoría de los fitogeógrafos. Las variables ecológicas son: posición topográfica, caracteres climáticos locales, condición de explotación de los recursos (modos de explotación de poblaciones forestales y herbáceas, grado de artificialización del espacio agrícola cultivado), etc. La expresión cartográfica es en escala mediana 1:200.000.
Cuarto nivel de percepción: si continuamos usando el ejemplo y suponemos el nuevo puesto de observación ubicado en un helicóptero a 20-30 m de altura, en vuelo rasante sobre una masa boscosa o a la altura de fumigación sobre un cultivo herbáceo, un conocedor de la flora o de los cultivos de un lugar, podrá dar la lista casi completa de las especies importantes espontáneas o cultivadas que integran las comunidades sobrevoladas. Designar esas especies e indicar sus características de cobertura y altura equivale, a este nivel, a hacer el inventario de ocupación de la tierra. Las variables ecológicas que pueden reconocerse desempeñando un rol importante sobre
la vegetación, son las determinadas por la acción del hombre o de los animales. Su expresión cartográfica se hace a gran escala 1:5.000 a 1:50.000.
Quinto nivel de percepción: corresponde a la parcela ecológica (estación, sitio o stand). En ella son examinadas todas las características de la vegetación (composición florística, evolución estacional, biomasa, productividad). Las variables ecológicas son las acciones debidas al hombre, a los microorganismos, al clima y al medio edáfico. El objetivo del estudio a este nivel es la descripción puntual de los ecosistemas y su análisis dinámico. La representación cartográfica es muy grande 1:100 a 1:500.
Los niveles de percepción establecidos por Long son de gran utilidad para precisar (una vez establecidos claramente los objetivos de un estudio), el nivel del trabajo, las variables de interés, la metodología a utilizar y la forma de expresión cartográfica.
Fig. 1: Pirámide de percepción de los niveles biogeográficos (Long, 1968)
|
Nivel de percepción |
Escala |
Unidades de vegetación |
Variables activas |
|
I |
1:10.000.000 |
Continentes y mares, bioma |
Latitud y longitud |
|
II |
1:1.000.000 |
Biomas, zonas, uso del suelo |
Clima general y relieve |
|
III |
1:100.000 |
Tipos de vegetación |
Altitud, clima local, sustrato |
|
IV |
1:10.000 |
comunidades |
Topografía, caracteres edáficos |
|
V |
1:1.000 |
Stand - muestra |
Relaciones bióticas |
El valor correspondiente a cada uno de ellos puede expresarse de una manera directa como resultado de una medición o de un recuento, o puede hacerse sobre la base de una estimación generalmente en porcentaje o utilizando valores de una escala arbitraria.
Abundancia: se refiere al número de individuos de una población en un lugar dado. Puede ser presentada en términos simples como muy abundante o rara, o puede ser determinada con precisión contando los individuos. Si este carácter se expresa en función del área se denomina densidad. Se pueden formar “grados de abundancia” expresándola mediante una escala:
Grado 1: 1 individuo
Grado 2: 2 - 3 individuos
Grado 3: 4 - 5 individuos
Grado 4: 6 -10 individuos
Grado 5: 11 - 20 individuos
Grado 6: más de 20 individuos
Para facilitar el censo, una vez delimitada la parcela, se comienza con una faja inferior de 10 cm señalando con una cinta o varilla y se continúa hasta cubrir la muestra. De esta forma se evita romper las plantas al pisarlas antes de ser inventariadas.
Frecuencia: representa el número de ocasiones en que una especie ha sido hallada en relación al número de muestras observadas en el stand. Se expresa en porcentaje.
Cobertura: se refiere a la superficie del suelo cubierta por los individuos de una especie, o de todas las especies. Se expresa en %.
Escala de cobertura de Braun-Blanquet:
Clase 5: grado de cobertura: 76 -100% del área
Clase 4: " 51 - 75%
Clase 3: " 26 - 50%
Clase 2: " 6 - 25%
Clase 1: " 1 - 5%
Clase +: " -1%
Clase r: " 1 especie
Peso: es un carácter cuya determinación se hace indispensable para el tratamiento de múltiples problemas ecológicos y agronómicos. Este carácter puede ser estimado o cuantificado. Se puede medir peso seco o peso fresco. En algunos casos, se reúnen en una sola determinación todas las especies de la comunidad, o se pesa cada especie por separado o por grupos de especies. A veces tiene importancia la separación del peso del material vivo del muerto.
Para hacer cualquiera de las determinaciones citadas, es necesario decidir el número, tamaño y forma adecuada de las muestras. Es posible determinar el tamaño de la muestra si el objetivo fuera conocer la composición florística de un stand de vegetación. Se parte de una superficie y se cuenta el número de especies presentes. Se duplica el área y se anotan las especies nuevas que aparecen y así sucesivamente. Con estos datos se construye un gráfico del número de especies en relación al área. El punto donde la curva se hace asíntota representa el área mínima para la descripción adecuada de los stands de la comunidad en estudio (Fig. 2).
Área mínima es el área más pequeña en la cual la composición florística de la comunidad vegetal en cuestión, está adecuadamente representada.
Fig. 2: Gráfico de área mínima
3.- Métodos de Muestreo
a.- Muestreo con superficies
Método del Cuadrado: en la zona que se desea estudiar se toman áreas de muestra o parcelas distribuidas en forma regular o al azar. Estas muestras, ya sean de forma cuadrada, rectangular o circular se denominan simplemente “cuadrado” y su número, tamaño y tipo es variable de acuerdo a la vegetación y al objetivo que se persiga: dinámica de la vegetación, productividad, etc. En general se usan para vegetación herbácea, cuadrados de 1 m de lado o menores, de 5 m para arbustos y 10 m para árboles. Cuadrados pequeños de 1 dm2 se usan para el estudio de líquenes o musgos que cubren rocas u otras superficies.
Tipos de cuadrados:
- Cuadrado de inventario o censo: se anotan las especies presentes y la cantidad de individuos dentro de la muestra.
- Cuadrado de cobertura: se calcula la cobertura efectiva o relativa, generalmente como porcentaje de un área determinada de la superficie del terreno que está cubierto por cada especie. La cobertura sirve para expresar el grado de dominancia de la especie y es considerado como el mejor criterio para establecer sucesión o tendencias en el cambio de la composición de la vegetación después de la aplicación de determinadas técnicas de manejo.
Cobertura de follaje: es la proyección vertical sobre el suelo de la copa (en el caso de árboles) o del follaje si se trata de arbustos o plantas herbáceas. Es importante pues indica el área sombreada.
Cobertura basal o área basal: es el área de la sección transversal del tallo. En los árboles se calcula midiendo el diámetro del mismo a 1.20 m sobre el suelo y en las herbáceas a 2.5 cm. En el caso de matas arrosetadas el área basal se obtiene con el diámetro de las mismas a 2.5 cm sobre el suelo.
- Cuadrado de corte: es utilizado en los cálculos de biomasa o productividad. A intervalos determinados, la vegetación es cortada cerca de la superficie del suelo, o a diversas alturas, para simular los diferentes grados de pastoreo, obteniendo el peso fresco o seco. Con ello se calcula el peso total de la vegetación y el peso proporcional de cada una de las especies del cuadrado.
- Cuadrado disturbado o denudado: en este tipo de cuadrado se destruye la vegetación por medio del fuego, inundación o remoción del suelo. Este tipo de cuadrado se utiliza, generalmente, para determinar en los campos empobrecidos la rapidez de invasión y establecimiento de la vegetación. Puede estudiarse, además, el efecto de los incendios sobre la reproducción del bosque y de las quemazones en campos con matorrales.
- Cuadrado permanente: con este tipo de muestra se puede seguir la evolución de la vegetación durante varios años pues se deja marcado el cuadrado en forma permanente con estacas.
b.- Muestreo con líneas
La mayoría de las medidas efectuadas sobre una superficie, se pueden realizar sobre una línea, salvo el peso. Las observaciones se hacen sobre líneas tendidas a través de la vegetación y se puede determinar: cobertura lineal o extensión de la línea cubierta por las distintas especies y frecuencia lineal que representa el número de ocasiones en que una especie aparece sobre la línea en relación al número de muestras observadas y se expresa en %. Este muestreo puede ser utilizado en casi todos los tipos de vegetación pero se aplica con éxito cuando las copas o el follaje de las especies están bien delimitadas.
Método de la Transección: las transecciones son muestras de vegetación en forma de fajas o líneas que cruzan una o varias comunidades. Se usan preferentemente para mostrar diferencias en la vegetación, variaciones influenciadas por la modificación de factores ambientales, zonas de transición entre comunidades, etc. La demarcación se hace mediante cintas y estacas y si fuera necesario, brújula. Las transecciones pueden hacerse permanentes estableciendo sus extremos mediante estacas fijas para seguir la evolución de la vegetación en los años siguientes.
Transección de faja: es una banda o faja de vegetación de ancho uniforme y longitud variable. Las dimensiones se determinan de acuerdo al carácter de la vegetación. Para el estudio de la vegetación herbácea el ancho puede ser de 10 cm, para la vegetación arbustiva 1m y de 1 a 10 m para vegetación arbórea. Su longitud puede ser de 1 a 100 m o más, dependiendo del objetivo. Es mejor dividir en bloques o porciones y tomar cada porción como una unidad de muestra para facilitar su estudio y ordenamiento. Demarcada la transecta mediante dos cuerdas paralelas, se procede al estudio de la misma analizando cada una de las porciones que la constituyen, en forma sucesiva, registrando los datos en una tabla que lleva, horizontalmente, la lista de especies que van apareciendo, y en la vertical, el orden del cuadro. Se determina el índice de cobertura calculando el % del cuadro ocupado o cubierto por cada especie. Si hay varios estratos, se hace para cada estrato. Es muy útil acompañar los datos con un perfil del terreno y de la vegetación y, para un estudio completo, debe determinarse el pH de cada cuadro.
Transecta lineal o línea de intercepción (método de Canfield): consiste en realizar observaciones sobre una o varias líneas extendidas a través de la vegetación. El número de líneas es variable y depende de la composición de la vegetación y la distribución de las especies. Corresponde a la máxima reducción de una transección de faja, con la ventaja de la rapidez con que se obtienen los datos, lo cual es estadísticamente importante al permitir tomar mayor número de muestras. La distribución se hace al azar o bien siguiendo un plan que puede ser regular como el siguiente: se determina una línea guía y sobre ella, puntos cada 3 m cada uno. Desde esos puntos se trazan líneas paralelas y en ángulo recto a la línea guía, que serán las líneas de lectura. También puede tomarse un punto y a partir de él, a manera de rayos, las distintas líneas. (Fig. 3).
Fig. 3: Distintas formas de determinar las transectas
Se procede extendiendo una cinta de acero graduada y un cable tenso junto a ella, sujeto por estacas y extendido algo por encima de la vegetación baja. El observador se desplaza siguiendo el cable o cinta y, ordenadamente va anotando las especies interceptadas con la línea, midiendo sobre la misma la longitud ocupada por cada planta o la proyección vertical del follaje.
Las mediciones se hacen por estratos según una escala de clases por altura, comenzando por las más bajas para no producir alteraciones en la vegetación. El suelo expuesto también puede ser medido, teniendo en cuenta que si la superficie libre que se presenta entre las matas o plantas es suficientemente grande como para alojar ejemplares adicionales, se lo anota como tal. Pero si son muy pequeños, se los ignora y se lo anota como vegetación continua. El suelo cubierto por mantillo también se considera.
c.- Muestreo con puntos
El punto es el límite de una superficie reducida al máximo y materializado en la práctica por la punta de una aguja más o menos fina. Esta técnica se usa para censar vegetación densa, baja y debe ser usada en días sin viento. Consiste en el uso de un bastidor en el cual pueden deslizarse 10 agujas colocadas verticalmente (90º), o inclinadas en un ángulo de 45º y distanciadas 5 cm entre sí. Se bajan o se deslizan las agujas y se anotan los contactos con la vegetación. Los primeros contactos corresponderán a las plantas más altas y, luego, a las mas bajas y así sucesivamente hasta llegar al suelo. El muestreo puede efectuarse ubicando el bastidor al azar o sobre una línea transecta. Las agujas inclinadas a 45º aumentan el número de contactos ya que las agujas verticales tienden a tocar más la vegetación de hoja ancha (latifoliadas) que la de hoja angosta (gramíneas).
La vegetación es un componente muy importante para la caracterización del paisaje de una región. Su descripción incluye dos aspectos: el fisonómico y el florístico. Uno toma en consideración el aspecto y la estructura, es decir la Fisonomía y otro estudia la composición específica de la vegetación, es decir la Flora.
En términos generales los estudios fisonómicos se adaptan mejor a los niveles en pequeña escala y grandes superficies, mientras que los florísticos se emplean en superficies más reducidas y a escalas mayores.
El aspecto de la vegetación, o fisonomía, está definido por la distinta proporción en que cada forma de vida contribuye a la comunidad vegetal.
Se denominan bioformas o formas de vida a las formas que presenta el cuerpo vegetativo de una planta como consecuencia de los procesos vitales que son modificados por el ambiente. Se conocen muchas clasificaciones, pero se adopta generalmente, la de Raunkiaer (1937) quien agrupó a las plantas (Fanerógamas) teniendo en cuenta su adaptación a la estación desfavorable mediante la protección de las yemas u otros órganos de renuevo. Braun Blanquet (1957) modificó este sistema y lo amplió a las Criptógamas.
La siguiente es una clasificación muy simple con el objeto de facilitar el reconocimiento de las principales bioformas:
· Terófitas: son plantas anuales que producen semillas que se mantienen inactivas hasta el retorno de la estación favorable. Ej.: Flaveria sp., Xanthium sp.
· Geófitas: son aquellas plantas con órganos de renuevo debajo de la superficie del suelo donde las yemas descansan protegidas del frío, del aire seco o helado, del viento desecante. Ej.: Allium sp., Iris sp., Wedelia glauca.
· Hidrófitas: son las plantas acuáticas, consideradas por varios autores como equivalentes de las geófitas ya que la protección dada por el agua es análoga a la del suelo. Ej.: Lemna sp., Typha sp.
· Hemicriptófitas: son plantas con yemas de renuevo a nivel del suelo. Al final del ciclo vegetativo las partes aéreas se secan. Son características de zonas frías y húmedas y se pueden presentar bajo una variedad de subformas: cespitosas, arrosetadas, decumbentes. Ej.: Festuca sp., Fragaria chiloensis, Plantago patagonica, Taraxacum officinale.
· Caméfitas: son las plantas con yemas de renuevo por encima de la superficie del suelo hasta 25 centímetros de altura. Son muy abundantes en climas fríos y secos. Ej.: Nassauvia sp.
· Fanerófitas: son las plantas con yemas de renuevo ubicadas por encima de 25 centímetros de altura del suelo. Son los árboles y arbustos. Pueden ser divididas en subcategorías de acuerdo a la altura del suelo en que se encuentran las yemas:
- Nanofanerófitas: con yemas entre 0.25 y 2.00 m de altura.
- Microfanerófitas: con yemas entre 2.00 y 10 m de altura.
- Mesofanerófitas: las yemas se encuentran entre 10 y 20 m de altura.
- Megafanerófitas:las yemas se encuentran por encima de los 20 m de altura.
- Fanerófitas suculentas: caracterizadas por la falta de hojas y por posee tejidos
con reserva de agua. Ej.: Cereus sp.
- Fanerófitas trepadoras: son las trepadoras cuyas yemas de renuevo pasan
la estación desfavorable bien altas sobre el suelo. Ej.: Dolichondra sp.
· Epífitas: viven sobre algún soporte o sobre otras plantas sin ser parásitas
para las mismas. Ej.: Tillandsia sp.
Así, se puede hablar de fisonomía de bosque cuando la proporción de fanerófitas supera a la de las demás formas de vida. También la cobertura, la estratificación y las características del follaje (tipo, tamaño y forma de las hojas) de las formas de vida dominantes contribuyen a definir la fisonomía de la vegetación de una región. Las características del follaje pueden resumirse en lo que se denomina función. Por la función, el follaje puede ser: caducifolio, perennifolio, suculento, áfilo.
Todas las características enunciadas dependen en mayor o menor grado del tipo de clima dominante y en ese sentido la fisonomía constituye un indicador del clima de una región o país. Por ejemplo: una fisonomía de selva siempre verde, de hojas anchas está determinada por un clima lluvioso, con temperatura media elevada y uniforme a lo largo del año y sin heladas. En cambio, una estepa arbustiva con escasa cobertura corresponde a un clima generalmente continental, con escasas precipitaciones, con gran amplitud térmica diaria y con vientos secos que determinan un déficit hídrico casi constante. Ejemplo de esta situación es la vegetación de la Prov. Fitogeográfica de Monte en las Provincias de Río Negro y Neuquen.
La fisonomía de la vegetación, al estar determinada por el clima, suele correlacionarse también con las características de la topografía de una región. Por ejemplo: las elevaciones del Aconquija y el Ambato en Tucumán y Catamarca, al determinar un aumento de las precipitaciones en sus faldeos orientales, posibilitan la existencia de áreas cubiertas con selvas y bosques siempreverdes, que contrastan con los bosques de xerófitas o las estepas arbustivas del pie de monte de estas serranías a la misma latitud.
Existen varios métodos para describir la fisonomía de la vegetación de un área o de una región. Uno de ellos es el desarrollado por Dansereau (1957) que emplea símbolos pictóricos (diagramas) para indicar los caracteres estructurales de la vegetación. Los criterios aplicados son los que muestra el Cuadro 1.
Cuando la descripción fisonómica se complementa con una representación cartográfica, cada unidad en el mapa se define con una fórmula utilizando símbolos numéricos y alfabéticos.
En nuestro país, este método ha sido aplicado al estudio de la vegetación de la llanura halohidromórfica contigua al río Paraná (Movia, C. y R. León, 1976) que se encuentra al norte de la ciudad de Santa Fé y de la cual se han extraído dos ejemplos correspondientes a fisonomías diferentes: el bosque de xerófitas de las partes altas, mejor drenadas (Fig. 4a) y la sabana de Spartina sp de las áreas semideprimidas (Fig. 4b).
En este caso, la fórmula es:
W 4 i d v z donde W (forma de vida): plantas leñosas erectas
d (función): caedizas o efímeras
v (forma y tamaño): compuestas
z (textura de las hojas): membranáceas.


Cuadro 1: Clasificación estructural de la vegetación (Dansereau, 1957)
Fosberg (1967) define fisonomía como el aspecto externo de la vegetación. En este sentido, la fisonomía es el resultado de la estructura de la biomasa. Según este autor, en la estructura de la vegetación se distinguen 5 niveles:
- Fisonomía de la vegetación (aspecto externo)
- Estructura de la biomasa (espaciamiento y altura de la vegetación)
- Estructura de las formas de vida (formas de crecimiento de las plantas)
- Estructura florística
- Estructura del stand.
Una de las principales características del sistema de clasificación de Fosberg, común también a los sistemas de Dansereau y Küchler, es que está basado estrictamente en la vegetación existente.
El estudio de la fisonomía de la vegetación es una herramienta útil y primaria para diferenciar grandes ambientes ecológicos. Ecosistemas similares en fisonomía y función se denominan biomas. La fisonomía de las comunidades de un área condiciona la existencia de las comunidades animales. Muchas especies de animales son específicas en cuanto a sus condiciones de hábitat y éste está frecuentemente asociado con la vegetación. De la estrecha relación entre la biota (vegetación y fauna), el tipo de suelo y el clima de una región resulta la unidad que la puebla y que se denomina bioma.
Los biomas no tienen límites definidos; los límites entre unos y otros se confunden formando una zona de transición de extensión variable que se llama ecotono. Los ecotonos se hallan en el borde de una laguna, en la orilla de un río, entre un bosque y una pradera, entre la pampa y el monte, etc. El ecotono favorece el desarrollo de la vida porque en dos biomas con límites indefinidos, las poblaciones vegetales y animales que los pueblan utilizan para su desarrollo y convivencia, las condiciones beneficiosas de ambos.
La República Argentina tiene una superficie de 3.761.274 km2 (incluida la Antártida). Esta vasta superficie está condicionada por múltiples factores abióticos (relieve, factores meteorológicos, tipo de suelos, etc.) con sus correspondientes factores bióticos resultantes.
Dentro de cada bioma pueden distinguirse, generalmente, unidades menores, más uniformes en su fisonomía, que se denominan tipos de vegetación (Cuadro 3).
Biomas – tipos básicos (Cuadro 2)
Biomas con árboles --> bosque
--> selva
Biomas con predominio de arbustos --> desierto o semidesierto
Biomas con hierbas --> pastizal
Biomas de transición --> sabana
Los biomas con dominio de árboles se distribuyen en el territorio argentino en forma discontinua. Las selvas se desarrollan en regiones de clima cálido y abundantes precipitaciones y se caracterizan por la gran diversidad de especies vegetales y animales. La vegetación es muy densa y está distribuida en estratos. En el nivel superior sobresalen árboles que superan los 30 metros de altura. A su amparo se desarrollan árboles de menor tamaño y los estratos arbustivos y herbáceos, junto con lianas y epífitas. Todos compiten por la luz y el espacio, para lo cual desarrollan diversas adaptaciones como hojas anchas, tallos delgados y raíces aéreas. En general, la fauna tiene hábitos arborícolas debido a que la exuberante vegetación dificulta la circulación terrestre.
Los bosques se presentan donde las lluvias son menos abundantes y estacionales. Además, a diferencia de la selva, el bosque tiene una menor variedad de especies. Generalmente está formado por un solo estrato arbóreo. En Argentina, el bosque se presenta en dos áreas netamente diferenciadas. En el norte del país se encuentra el bosque chaqueño o bosque subtropical formado por especies de maderas duras que se adaptan a inviernos secos y veranos de lluvias abundantes. En los Andes patagónicos, donde el clima es frío y húmedo, se extiende el bosque austral. En ambos casos, la estacionalidad climática es marcada, lo que limita la actividad vegetal.
Los biomas que presentan predominio de arbustos son los que tienen una mayor difusión en nuestro país. Se extienden desde la Puna hasta la meseta patagónica, en coincidencia con la diagonal árida. Son los biomas desierto o más exactamente, semidesierto. Las precipitaciones son inferiores a 250 mm, con una gran evapotranspiración potencial que sobrepasa la precipitación. Si bien se caracterizan por la sequedad general del ambiente que limita el desarrollo vegetal, presentan diferencias notables según la temperatura, el relieve y el tipo de suelo. En estos biomas, la vegetación no cubre totalmente el suelo ya que existe una selección natural de los organismos por la escasa disponibilidad de agua. Las plantas xerófitas y la exigua fauna deben adaptarse a las condiciones extremas.
En el pastizal la altura de las hierbas varía con la precipitación. Este bioma se ve muy afectado por el fuego y el sobrepastoreo.
Los biomas de transición como la sabana presentan árboles dispersos en una pradera de gramíneas. Se presentan en regiones tropicales o subtropicales, con altas temperaturas durante todo el año. Las precipitaciones son estacionales y varían entre 500 y 1500 mm anuales.
Todos los biomas en nuestro país se encuentran profundamente modificados por la acción del hombre. Los pastizales pampeanos han sido reemplazados por cultivos y pasturas, los bosques y las selvas fueron talados para extraer madera y leña o para utilizar las tierras para agricultura y ganadería. Muchos de estos biomas se han transformado en áreas productivas; otros se han degradado y fueron perdiendo sus mejores especies vegetales y animales, hasta convertirse en algunos casos, prácticamente en desiertos.
Argentina cuenta con una importante cantidad de áreas naturales protegidas por el sistema de Parques Nacionales. En ellas se preservan las especies más características de nuestra flora y fauna.
Cuadro 3:
Características de los principales
tipos de vegetación de la Rca. Argentina
Estudios florísticos
Otra forma de clasificar la vegetación es aquella que determina cuales son las especies vegetales presentes en la unidad muestral o territorial considerada. Este sistema ha sido utilizado, a menudo, en su forma más sencilla y así se habla de bosque de Nothofagus o matorrales de Atripex.
Sin embargo, un estudio florístico exhaustivo debe efectuarse por expertos, mediante inventarios de las diferentes comunidades, previamente definidas. A partir de tales registros se definen: especies dominantes, especies constantes, especies características, especies diferenciales, especies acompañantes y especies accidentales.
El método lleva al inventario de las comunidades y al conocimiento de su composición y estructura. Es cuali - cuantitativo y comparativo y la asociación constituye la unidad florística en su escala taxonómica. La asociación es: " una agrupación vegetal, más o menos estable, en equilibrio con el ambiente, caracterizada por una composición florística determinada en la cual ciertos elementos más o menos exclusivos, revelan con su presencia una particular incidencia de los factores ecológicos". Las asociaciones y sus estados deben surgir del análisis comparativo de los relevamientos. El sistema de clasificación florística de Braun Blanquet (Escuela Fitosociológica de Zürich - Montpellier) es el más generalizado y tiene como objetivo la delimitación y caracterización de las comunidades vegetales.
1. - Begon, M.; H. Harper y C. Towsend. 1995. Ecología de Individuos, Poblaciones y
Comunidades. Ed. Omega. España.
2.- Braun Blanquet, J. 1979. Bases para el estudio de las comunidades vegetales. H. Blume
Edic. Madrid.
3.- Cátedra de Ecología. 2001. Ecología - Centro de Estudiantes. Fac. de Agronomía.UBA.
4.- Dansereau, P. 1957. Biogeography an ecological perspective. The Royal Press. New York.
5.- Gandullo, R.; M. C. Aruani; A. Bünzli y L.. Monacci. 2001. "Vegetación" en Manual Teórico
Práctico Suelo - Vegetación - Revegetación. Fac. de Ciencias Agrarias. Universidad Nacional
del Comahue.
6.- Küchler, A. W. 1967. Vegetation Mapping. Ronald Press Co. New York.
7.- Long, G. 1968. Conceptions générales sur la cartographie biogéographique integrée de la
végétation et de son écologie. C.N.R.S. Document Nº 46. France.
8. - Raunkjaer, C. 1937. Plant life forms. Clarendon. Oxford.